Ya sabemos que que los seres humanos lloramos para liberar estrés, para sentirnos mejor o para lanzar una llamada desesperada de socorro hacia los demás. Pero, ¿qué hay de las lágrimas? ¿Existen varias categorías?
Las glándulas lagrimales son las encargadas de producir las lágrimas, éstas están situadas cerca del ángulo externo del ojo. Las lágrimas, por otro lado, saldrían por dos pequeños conductos situados en los párpados. Estos conductos producen una capa de protección para los ojos cuando se les estimula, y además están conectados desembocando en el conducto nasolagrimal. El líquido se distribuye por todo el ojo debido a el parpadeo, drenándose posteriormente hacia la nariz.
La principal función de la lagrima es la de proteger al ojo dotándole de humedad y “limpiándole” el polvo en las situaciones en las que necesita limpieza y lubricación. De modo que, no solo lloramos en momentos de tristeza. De lo que se desprende la inevitable consecuencia de la existencia de los siguientes tres tipos de lágrimas:
- Emocionales: surgen cuando se produce la reacción lagrimal, las lágrimas estarían inducidas por episodios de tristeza o júbilo.
- Lubricantes: son las que se producen cuando el ojo necesita humedad y ser limpiado para mantenerlo lubricado evitándose así infecciones, este tipo de lágrimas contienen lisozimas (bactericidas) para cumplir el cometido anteriormente citado.
- Reflejas: cuando alguna sustancia anómala entra el ojo, se producen este tipo de lágrimas.